Por Agustina Guanella*

Mi experiencia en el viaje con los alumnos del secundario fue excelente. Desde el aeropuerto hasta la vuelta, fue un viaje para recordar y rememorar cada instante.

Comencemos por el viaje en avión. Tengo que reconocer que al principio tenía mis dudas con respecto a la responsabilidad de viajar en avión con 10 adolescentes a mi cargo. ¡Pero realmente se portaron de 10!

El viaje fue muy llevadero, los chicos hablaron, escucharon música, miraron películas, etc. ¡Tenían muchas ganas de llegar y conocer a Brandon!

La entrada al país (EE.UU) fue genial, pasamos migraciones, cada uno hizo su Check In y llegamos al otro lado. En el aeropuerto nos esperaba Mitch, un counselor que nos acompañó hasta el Camp. La llegada fue espectacular, nos recibieron con un aplauso y se presentó el staff y los otros chicos “internacionales” que compartieron actividades con los alumnos. Había chicos ucranianos, y un suizo al principio de nuestra estadía.

Luego se sumaron una chica brasilera y dos rusas. Brandon, el “jefe”, es el encargado del Summer Camp y proyectó las actividades de los alumnos.

¡Hicimos de todo y salió super bien! ¡Contemplaron todo! En las mañanas, los chicos luego del desayuno, tenían actividades académicas, con esto me refiero a aplicar la lengua extranjera en diferentes actividades. Por ejemplo, guiar a un compañero hasta la salida de un laberinto donde todos tenían los ojos vendados, salvo el último que era el guía. O cómo hacer una torre de fideos crudos con malvaviscos, o algún juego de química, robótica, actividades manuales y más.

Colegio Tierra del Sur en Estados Unidos

Luego nos reuníamos para almorzar en un gran bufete, alumnos, maestros, counselors, staff, todos. A la tarde, los chicos tenían actividades fuera de las aulas, más que nada de deporte, como natación, fútbol americano, rugby, atletismo, etc. A la noche también tenían actividades. Dependía del día. Por ejemplo un martes nos reunimos en un fogón a comer malvaviscos asados (algo típico), los jueves tenían actividades sociales, un jueves les tocó baile de los  ́90, y el otro jueves pijamada, donde los chicos se disfrazaban acorde al evento. Tenían algo llamado summit, qué era una reunión donde todos compartían lo qué habían hecho en el día, lo que les había gustado, lo que no, si alguno quería decirle algo a otra persona, como despedirse, o saludarlo para el cumpleaños, etc.

También hicimos excursiones fuera del campus. Visitamos el Rapid Park, es un parque acuático muy divertido (almuerzo incluido), también fuimos a jugar bolos con popcorn and coke. El fin de semana del medio visitamos Disney World…una experiencia inolvidable. Fuimos a dos parques: Magic Kingdom y Hollywood Studios, esa noche cenamos en el Hard Rock Cafe y dormimos en un hotel. Otra de las actividades que hicimos fuera del campus, fue ir a Bloomers, un parque de juegos alucinante con juegos de arcade, kartings, simuladores, etc. Además tuvimos una feria en el campus con diferentes actividades al aire libre. 

La segunda semana de estadía compartimos la Color War. Es una “guerra” entre dos bandos del campus, se divide todo el campus en dos, un equipo es el Blue y el otro es el White. Todas las actividades que se realizan esta semana suman puntos para el equipo de pertenencia. ¡Todas! Desde las académicas hasta las deportivas. Los chicos marchan (actividad típica estadounidense), se aprenden una canción de marcha, hacen competencias, juegan en el almuerzo, etc. Al final de la “guerra” el equipo ganador festeja con una canción y la ovación de todos. Este año ganó el Blue.

La verdad es que la experiencia en el campus fue espectacular, lo haría mil veces más. Hoy quedan los recuerdos, las experiencias vividas, los nuevos amigos. El grupo de chicos es excelente, todos allá quedaron admirados de su comportamiento, de sus buenos modales, de lo amistosos que son, de su nivel de inglés, en fin, de todo! Como dice el anuncio del campus…»Camp in happiness«

*Docente de inglés del Colegio Tierra del Sur